EL QUE ROMPE… PAGA ( y se queda con los trozos, no con todo).

Recuerdo que en la escuela este era unos de esos axiomas no escritos que los niños respetábamos como si de códigos sagrados o constituciones se tratase y transmitíamos oralmente de generación en generación, sin faltar a este autoimpuesto deber por nada del mundo (desconozco si los niños de ahora mantienen aún estos códigos sagrados y ágrafos a peasar de las consolas, videojuegos y demás entretenimientos que las nuevas trecnologías les proporcionan).

Lo cumplíamos, ya digo, a rajatabla: que rompías el balón del afortunado niño al que los Reyes Magos le habían obsequiado con tan preciado juguete ( y que a la sazón le daba todas las papeletas para convertirse en lider de la clase lo que conllevaba imponer las normas de los partidillos bajo amenaza de llevarse el único balón de la clase de nuevo para su casa) , pues lo que tocaba era pagar y quedarse con un inútil juguete roto, que no hacía sino recorarte tu infortunio, pero la norma era la norma: habías roto y tenías que pagar.

Traigo a colación este recuerdo de los lejanos años de mi infancia, a propósito de la CRISIS ECONÓMICA en la que estamos todos inmersos, y que por cierto nos cogió como por sorpresa: estábamos todos felices y contentos, en el mejor de los mundos posibles, nos repetían machaconamente desde los medios del llamado neoliberalismo, desde los centros de poder, como cuando jugábamos tan felices en el patio de la escuela,y de repente se pincha el balón de la economía, de la única posible, nos decían, y nos quedamos sin poder seguir jugando. La diferencia es que aquí nadie se hace responsable de haber pinchado la pelota, nadie está dispuesto a reconocer que fue él y que por tanto pagará y se quedará con los trozos, por el contrario, lo que nos proponen los grandes gurús del sistema  es que paguemos la pelota justo los que no la hemos roto, a base de trabajar más tiempo por menos dinero, propuesta a la que se suma hasta el árbitro del partido y además no parece que se conformen con quedarse con los “cachos” ( en mi barrio se decía cachos y no trozos, ahora que caig0) sino que pretenden quedarse con todo, ser otra vez los dueños de la pelota y poner ellos las normas del partido, con la amenaza de llevarsela a su casa ( que creo que ahora le llaman paraíso fiscal). 

Pues no señores, eso es injusto y  lo saben hasta los niños de mi barrio: El que rompe paga… y se queda con los cachos.

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